El Cambio Climático Constante de siempre
Santiago
Delgado
Nuestro
planeta, la Tierra, desde que cogió órbita estable –más o menos– alrededor del
sol, de donde se desgajó, no ha dejado de buscarse a sí misma, con cambios de
clima incesantes. Pretender explicar el cambio climático constante (CCC) desde
la perspectiva de la vida de un humano es tan ridículo, como querer resumir en
tres milésimas de segundo, aleatoriamente tomados, de nuestra vida, la
biografía entera nuestra. En mi entender, los verdaderos negacionistas, son los que afirman que el cambio climático es reciente. Nosotros, los que somos afirmacionistas
del Cambio Climático Constante, somos quienes estamos en la verdadera
perspectiva del asunto: la científica, no la política.
En
la Tierra, siempre hay un volcán o dos, emitiendo gases de todo tipo, muchos de
ellos de efecto invernadero. Nuestro planeta tiene diez movimientos, los más
evidentes, traslación, rotación y recesión (cabeceo que origina las estaciones del
año en ambos hemisferios), pero tiene otros siete. Y entre los diez, se interfieren,
Dios sabrá con qué consecuencias. La Corriente del Niño, que no es una y que
puede variar bastante de latitud con la que llega a la costa oeste centroamericana, cambia
casi todo el clima en el Atlántico y Europa. El ser humano no fabrica la
Corriente del Niño.
Pero
es que, además, a ese imán esférico que es la Tierra le afectan las explosiones
solares, que son millones de millones de partículas subatómicas, algo así como
las heces del sol, muchas de las cuales poseen carga eléctrica, que inciden,
cómo no, en nuestra Tierra. Item más,
las nubes de tormenta, gotas frías antes que danas, son también conglomerados
de electricidad, que podemos ver en forma de relámpagos (de nube a nube) o
rayos, de nube a tierra. Esas nubes
también, llegado el caso, puede verse asaltadas por esa basura solar, cuya
altura sobre el sol es de miles de kilómetros. Las consecuencias de las manchas
y explosiones solares se conocen muy bien, aunque no se sepan cuantificar, ni
medir. Pensar que a la Tierra únicamente le puede afectar climáticamente el ser
humano, y su actividad, es acientífico. Personalidades del ramo, como José Ramón
Ferrandis y Manuel Toharia, así como varios Premios Nobel, piensan igual.
Otra
cosa es que determinada subespecie del homo
sapiens, exactamente, el homo
soviéticus, hiciera dos cagadas buenas (hablando de heces): la desecación
total del Mar de Aral, por mor de no depender del algodón norteamericano, ni
indio; y el desastre nuclear de Chernóbil, cuyo incompetente director, más por
dolosa decisión, que, por negligencia sobrevenida, le atizó a máximos absolutos
a la central, tiempo y tiempo, con el fin de figurar en el panel de ciudadanos ejemplares del
mes, cuando la URSS. El resultado, radiactividad en cientos, o más, kilómetros a la
redonda. En el resto de centrales nucleares del mundo, nada y menos.
Y
esto no quita reconocer, o simplemente saber, que estamos en una cúspide de
ciclo. O iniciándola. Y que hay que hacer algo para paliar sus consecuencias.
Al acrecentamiento de las danas, o gotas frías, en el interior terrestre del Golfo
de Valencia, hay que responder con presas y encauzamientos, amén de mantener
los cauces, todos los cauces, limpios de maleza, sobre todo de cañas, para que
el río vaya rápido a la mar, a desembocar. Cuando desborda es cuando esas
malezas, troncos y cañas obstaculizan la corriente, procediendo ipso facto a desbordar. El cauce limpio
emboca a la corriente a llegar al mar antes, y sin dejar la playa absolutamente
colapsada de cañas y demás.
Conclusión: 1. el ser humano no es causante del ciclo actual de Cambio Climático Último que ahora observamos. 2. Hay que ir cambiando las costumbres de relación de todos, con la naturaleza; no para parar el CC, sino por un deber moral, ciudadano y positivo, sin dejar que sea utilizado como excusa pseaudocientífica para asutar a la población, y educarla en obedecer.
Me parece un planteamiento inteligente, pues supongo que estamos entre dos glaciaciones con un periodo interglacial de varios miles de años. En esto estoy de acuerdo. Pero atribuir un fingido cambio climático a causas de influencia humana me parece algo aberrante, habida cuenta que la historia del hombre es solo una coma en el relato de la vida de la tierra... Enhorabuena.
ResponderEliminar