Los abusos de las guerras y las ocurrencias borbonas
Santiago Delgado
El
jefe del estado español, a título de rey, Felipe de Borbón, ha dicho que, en la
conquista de México, España cometió muchos abusos; así, literalmente. Los
abusos son connaturales a cualquier guerra. ¿Conoce este monarca “Los Desastres
de la Guerra”, de Francisco de Goya? ¿Ha dicho algún jefe de estado francés,
que Bonaparte cometió muchos abusos en España? ¿O la inhumana masacre que los
rifeños hicieron de los restos del ejército español en Annual? También puede
indagar lo que los mexicas (luego aztecas) hacían de consuno a los otros
pueblos mesoamericanos, canibalismo incluido. ¿Sabe este hombre de aquellas
calzadas cántabras, donde los romanos crucificaron a cientos de guerreros que
defendían su independencia? ¿Alguien en Italia ha reconocido esos abusos? Más
aún, a cuántos españoles les ha importado que nadie en Italia reconozca esas
barbaridades.
Sólo a unas mentes enfermizas
ideológicamente, como en el actual México. les importa el pasado como causa de sus males de
su actualidad. En 1521, Hernán Cortés concienció a una mayoría de pueblos,
verdaderamente autóctonos, de que tenían el deber moral de levantarse frente a
los bárbaros mexicas y sus orgías de corazones de infantes sacados vivos, en lo
alto de las pirámides. Eso sí que era abuso. Que se reúnan todos cuantos
mexicanos se consideran herederos de aquellos caníbales rituales y reconozcan
el abuso efectuado por esos antepasados de su elección. Por cierto, ¿cuánto de
abuso hubo en la derrota de Cortés, en la Noche Triste? Que lo sumen a su
reconocimiento.
Decir que en una guerra hubo abuso por parte
de los vencedores es una perogrullada arquetípica. Y, en este caso, una perogrullada
inoportuna, impertinente e improcedente. Porque si lo que pretendía este Borbón
último es calmar a Doña Shinbaum y a Don Obrador, va equivocado en todos los
términos. El que busca la humillación del señalado no para nunca de exigir
proclamas y actitudes. Incluidas indemnizaciones. Don Borbón se ha puesto en el
ínfimo nivel político que los otros dos. Y ha dejado a España como sierva.
Cortés medió en una guerra civil, poniéndose
del lado de los oprimidos. Y les dio el ánimo guerrero suficiente como para
imponerse a los mexicas opresores. Luego, los pueblos vencedores aceptaron el
imperio del extremeño. Eso fue todo. El error es tan humano, que puede alcanzar
hasta a un jefe de estado, a título de rey. El padre de este imprudente rey
creó juancarlistas, éste me temo que no ha creado ningún motivo de solidaridad
monárquica con su persona. Si su declaración ha sido hecha con el ánimo de
ganarse a la izquierda, toda ella republicana, además de imprudente, es algo
necio.
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