Los dogmas de la izquierda española
Santiago Delgado
Es mentira, la guerra civil fue de la
mitad de España contra la otra mitad. Ganó la guerra, naturalmente, la parte que
llevaba al ejército en su seno. Y en los dos bandos se hicieron barbaridades
contra la vida y los derechos humanos del contrario. Lógicamente, mató más
quien ganó la guerra; por eso la ganó. Pero ambos bandos, en la lógica de la
reconciliación, tienen derecho a su memoria, histórica, democrática y humana,
en definitiva. Ambos bandos; no uno sólo.
El segundo dogma es el que sostiene que
la Segunda República Española fue un dechado de filantropía, progreso,
pacifismo, y amor por la humanidad inmejorable. Falso. Desde la misma tarde del
14 de abril de 31, se empezó a asaltar conventos y a quemarlos. Las checas
tuvieron más de 3000 muertos y torturados en toda España. Más de 8000
eclesiásticos fueron asesinados, por el mero hecho de serlo. Las sacas y fusilamientos
en las afueras de las ciudades fueron habituales. Los 5000 asesinados en
Paracuellos…
El
gobierno del frente popular nunca entregó las actas de las elecciones de
febrero de 1936. Y las que aparecieron mucho después estaban amañadas,
burdamente, a mano. Narren otros los excesos de la derecha, en la parte
nacional. No los rebatiré. Yo sólo pretendo decir que las barbaridades no
conocieron fronteras entre ambos bandos.
La derecha española también tiene derecho a Memoria, Histórica y
Democrática.
El cuarto dogma es que la verdadera
izquierda no deja jamás el poder. Nunca, ni siquiera ante una derrota en las
urnas, véase más arriba las elecciones de febrero del 36. Vale todo para ganar
esas urnas: voto por correo fraudulento, voto de oriundos, de regularizados y
nacionalizados de manera express. Todo eso, si lo hiciera la derecha,
sería carne de juzgado. La izquierda, véase el punto anterior, está exenta de
tales acusaciones. La evidencia es reaccionaria. Toda evidencia anti-izquierda
es, automáticamente, tachada de fascista.
El quinto dogma es el uso del dinero
público para favorecer el voto de izquierdas, para crearlo y para satisfacer
los bolsillos de los adictos. Paguita en mano: voto y adhesión seguros.
Gobernar, para la izquierda es mirar para la continuidad en el poder. Nunca
para otra cosa, salvo graciosa concesión del poder de izquierdas. O
coincidencia.
El sexto dogma es el desprecio de la
palabra nación, y de su nombre propio: España. No hay más realidad
supraindividual que el Partido, y su jefe supremo. España es nombre abominable.
Su Historia es despreciable al completo. Pelayos, cides, conquistadores,
santos, héroes… no son sino pilares de la explotación del pueblo por la casta
fascista de cada época. La nación española es algo que, tras vilipendiar, hay
que olvidar y hacer olvidar, desde la escuela. Y desde todo medio de
comunicación.
Y el séptimo dogma. A todos los
disidentes del completo de estos dogmas, se les llamará fachas o fascistas, de
manera directa e inclemente. Los gobiernos de izquierdas irán tratando de
eliminar a todos los medios de comunicación que no acepten, con entusiasmo,
estos dogmas: ¡los definitivos para la humanidad!

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