CARTA AL MUNDO SOBRE EL SULTÁN DE FEZ
Santiago Delgado
En realidad, no sé si es Sultán de Marraquech,
Fez o Rabat. Se intitula Rey de Marruecos, pero es un Marruecos que se ha
anexionado el Rif, norte mediterráneo occidental de África, y, al sur, el Sahara que
fuera español. Marruecos, propiamente dicho, es esas tres ciudades aludidas y
su entorno territorial. Su ambición no tiene límites, tiene programado ocupar
toda la costa africana española, legítimamente española desde hace 500 años. Luego,
las Canarias. Y ya se andará Granada, con su Alhambra y todo lo que al Alahuíta
de turno se le ocurra decir que fue Al Andalus. Mi imaginación no da para más; empero,
para la dinastía marroquí sí. Puede que aspire a nombrar alcalde en París o Marsella.
La última fechoría de este Sultán ha
sido menospreciar la muerte de cien personas, la mayoría marroquíes, pero no
sólo marroquíes, en el loco intento de invadir, sin armas, Ceuta por el límite
marino con su país. Le da igual que hayan muerto cien o doscientos. La corona
marroquí no peca con ello. Trata a sus súbditos, como Nerón a los suyos. O como
el Azteca a los últimos tlaxcaltecas capturados en la razzia anual de los
mexicas. Y, con todo ello, sigue siendo el niño mimado del Tercer Mundo, de
Francia, que lo tiene en ese delirio imperialista que es la Francofonía.
En el asalto por agua a Ceuta hay tres negligencias:
La
primera la imprudente sentencia del Tribunal Supremo Español, que no aclara
nada sobre qué es entrar por mar a tierras españolas. Lo más sensato es advertir
que se trata de náufragos provenientes de mar adentro.
La
segunda del gobierno español, que, sabiendo lo que se venía encima, no hace
nada, por seguir estando en esa protección malévola de lo marroquí a la que le aboca
el chantaje que, el amoral de Mohamed, el Sultán mencionado, le hace desde que
supo toda su sucia vida (¿tiene otra?), por la app Pegasus, a nuestro Pedro
Sánchez.
La
tercera, el aprovechamiento de las mafias para llevar gente al límite de la
verja con el mar; cobrando. claro. Aclaremos que la primera de las mafias es la
del propio gobierno marroquí, que ya ha metido en Ceuta una quinta columna. La
utilizará cuando crea conveniente.
Pero, aclaremos, el responsable de las cien muertes es Mohamed VI, el Sultán archimencionado aquí. Sí, el mismo que se emborracha, anticoránicamente, en París, rodeado de fornidos guardaespaldas. El mismo que se ha hecho construir un palacio de las Mil y una Noches en Mozambique, el mismo que se lleva al bolsillo toda la mitad del PIB marroquí, el mismo que se gasta en armamento más dinero, mucho más, que dinero le llega a su pueblo, al que no deja prosperar porque la prosperidad tiende peligrosamente a la autosuficiencia de la gente.
En fin, este pseudo monarca es un ser,
política y humanamente, despreciable, al que hay que educar en las leyes
internacionales. Es un asesino de su propio pueblo: el más despreciable delito
político que existe.

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