78yochista y liberal
(I A)
Santiago
Delgado
78yochista y Tercera España. Eso soy yo, quien escribe. Parto de la Constitución del 78; de
ahí el apelativo de mi adscripción personal en el ámbito político. No debo
obediencias ideológicas a facción alguna. Y primo la prosperidad sobre el
reparto. La libre empresa como factor esencial de la prosperidad. Y la
disminución del Estado, hasta niveles prácticamente pero potentemente asistenciales, y
vigilantes. El sector público complementado por el privado. Y ambos colaborando
cómo y cuándo la situación lo requiera. Suiza es así. La calle de nadie, salvo
de los que deambulan por ella. Y los sindicatos, ni verticales, ni
horizontales, ni subvencionados, ni brazo de fuerza estratégico de la
izquierda. Autonomía Económica para ellos.
Creo
en la diversidad respetuosa de creencias e ideologías. Y la creencia religiosa que
no respete, ilegalizada sea. Y creo también en la independencia profesional del
poder judicial, valor superior a su conformación ideológica. Y neutralidad obligada
de los órganos de información públicos.
Cualquier
formación política que intente copar las instituciones del Estado, una vez en
el poder, será reo de alta tradición. La diversidad de los organismos del
Estado es inviolable. Técnicos del Estado altamente capacitados, al servicio de
la prosperidad social; no al servicio del partido en el gobierno.
El máximo peligro ahora, cumplido el
primer cuarto del siglo XXI, es la Izquierdísima; esto es, populismo con ansias
de eternidad, más comunismos varios, y separatismos expulsadores de no adictos
a la independencia de las regiones respectivas.
Alternancia,
con la irregularidad que decidan los votantes, de las ideologías en el poder.
Poder Judicial absolutamente ajeno a la designación política.
Todo
eso, y reformar la Constitución, para impedir que España caiga de nuevo en
autócratas sin ética política alguna.
¡Viva
la Libertad! ¡Y Viva la Tercera España!
Más claro y sencillo no se puede expresar, aunque, por menos de esto, nos llamen franquistas y fascistas.
ResponderEliminarGracias, Juan.
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