La Izquierdísima

 





Santiago Delgado

 

        Ya no hay izquierda competititva en España. El Sanchismo es una izquierdísima más, fagocitada por la izquierdísima de siempre. Este movimiento ultra de significación aparentemente colectivista, nació en España con Pablo Iglesias, el de Podemos. En realidad, es un totalitarismo más, que piensa al Estado como aparato al servicio de su ideología. O, mejor mirado, al servicio del mantenimiento de los macrosueldos de sus dirigentes, que tienen todos vocación de eternidad. No contemplan oposición política. Y consideran al aparato judicial un arma contra ellos de la pequeña burguesía, clase social que aún cree que hay una realidad objetiva, distinta de la realidad ultraizquierdísima. Un arma, la judicial, con la que se combate a los verdaderos agentes del pueblo; pueblo que debe identificarse, sí o sí, con su idea del pueblo: el que ellos comandan, y al que habrán de representar para siempre. Un totalitarismo, que, ya digo. Mussolini, Hitler, y toda la banda hispanoamericana chavista, entendieron y entienden muy bien.

        La Izquierdísima se distingue, muy a pesar de ellos, por el afán de sueldazo y privilegios, como Paradores, Falcon gratis, casoplones, y otras prebendas que han patrimonializado sin pudor; como, por ejemplo, contratar con dinero del Estado, a “sobrinas” y similares. El pudor también es un defecto pequeñoburgués. El dinero del Estado es suyo. Y, únicamente, desde la reacción de derecha y ultraderecha, se entiende confundir esa realidad de patrimonializar el Estado, con delitos, faltas, prevaricaciones, tráfico de influencias, falsedad de documentos, etc. Todas esas cosas rigen y deben regir siempre, tan sólo para todo lo que no es la Izquierdísima.

        La única amenaza para la Izquierdísima es perder las elecciones. Pero, eso es muy fácil de evitar. Sobre todo, con la inmigración descontrolada, que más pronto que tarde se nacionaliza, previa regularización privilegiada, y vota agradecida al dirigente que permitió su entrada fraudulenta en el país y le suministró los subsidios consiguientes. Hay otros métodos, como el cómputo electrónico del sufragio o la manipulación del voto por correo. Una de las primeras providencias de nuestro izquierdísimo presidente actual fue desproveer a la Guardia Civil de la custodia del voto por correo. Todo por el poder eterno. O todo el poder para los soviets, para siempre, que dijeron en 1917 en Moscú.

        La democracia, en España, se entregó a los partidos políticos. No a los ciudadanos. Y éste es el resultado. Bastaba un tipo sin base ética alguna para que, nada más llegar a la cima del Estado, utilizase todo el poder económico del mismo para mantenerse. El presupuesto tiene como única finalidad mantener a la Izquierdísima en el poder.

        La prosperidad, tan sólo para la Nomenklatura del Régimen. El pueblo, a obedecer y a pensar mediante las consignas difundidas por el Göering de turno. El destino último del pueblo es el racionamiento.

        Ah, la Derechísima, que es extraparlamentaria en mi opinión (VOX es derecha auténtica), piensa estructuralmente lo mismo: se gobierna mediante aplicaciones simplistas de medidas simplistas, extramuros de la realidad.

        Eso es lo que hay.

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