El Tercer As de Sanchescu

El Tercer As de Sanchescu

Santiago Delgado

        Decíamos ayer… que Sanchescu tiene dos ases, no en la manga, que eso sería gastar honestidad de tahúr; sino a la vista, sobre la mesa. Y que el resto de jugadores sólo podemos repartirnos los otros dos. Esas ases son el Tito Cándido y la Prima Indra. Con esos dos ases, ya es imbatible este hipertahúr. Pero, bien mirado, tiene otro as. También está sobre la mesa, en su parte de la mesa, claro. Y la partida sigue. Ese as es el de la cada vez más imposible entente entre VOX y PP. O entre Feijoo y Abascal. Entre los dos van a juntar más de 190 diputados, pero no va a ceder nada ninguno de los dos para entenderse con el otro. Y lo dejan ver a cada minuto. El PP piensa que son los hermanos descarriados, que deben volver a la casa común, obedeciendo. Y en VOX creen que el PP es una forma de PSOE, que cree en la Agenda 2030, y no estaría por la labor de derogar nada de lo legislado por el sanchismo. Como hizo Rajoy, que sólo tocó la reforma laboral.

        Y así estamos, entre dos intransigencias, bien que una disfrazada de moderación, y la otra que ve irrenunciable su programa de máximos. Este as es como un colchón de seguridad para Sanchescu. En la alta improbabilidad de que el tito y la prima fallen; este as es casi imbatible. Le basta al sanchismo, con Sanchescu en Santo Domingo, gozando su impunidad candidesca, proponer al PP la famosa Gran Coalición, por la que el PP suspira. Y aceptará. Entre los dos, más casi 250 diputados. La máxima mayoría en la Historia de la Democracia. Otra cosa es la fragilidad de esa coalición. La extrema izquierda, al verse fuera del poder, haría arder las calles, un día sí y otro también. Se solucionaría entregando a sus dirigentes, direcciones generales, embajadas, y otros chollos que calmasen su ideología verdadera, que no es otra que cobrar y vivir del poder. El reparto no es fundamental para la extrema izquierda. Sí lo es el goce del poder, el mantenimiento en el mismo de sus dirigentes. Algo empíricamente demostrable.

        Así, que en ésas estamos. Sanchescu abre la partida con tres ases a la vista. Quien no acepta esas reglas de juego es un fascista y ultraderechista peligroso. Venga, barajen y corten que tres de las cartas ya tienen dueño: son los tres ases de Sanchescu.


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